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viernes, 25 de octubre de 2024

24 de octubre se 2024. DÍA INTERNACIONAL DE LAS BIBLIOTECAS ESCOLARES

 





   Comparto con vosotros el precioso texto que ha interpretado para nosotros el alumnado de CORO I y II:

EL FESTÍN DE ALEJANDRÍA
Texto de José Luis García Martín

    Cuando el hombre quiso ser como Dios, creador del mundo, inventó los libros, que multiplican el mundo. Gracias a ese ingenioso artificio de tinta y de papel podemos sentirlo todo de todas las maneras, mirar el universo con cien ojos, viajar en el tiempo, descender al centro de la tierra y al otro centro, más remoto, de nosotros mismos.

    Hay quienes contraponen los libros a la vida, como si la vida digna de tal nombre fuera posible sin los libros, como si los libros no fueran la más alta expresión de la vida.

    El buen lector ni siquiera envidia a Dios, porque Dios ya conoce todos los libros y todos los tiene en su inmutable memoria, privándose así del placer de irlos descubriendo en perpetuo deslumbramiento y del más hondo placer de releerlos. 

    Yo he sido Lázaro de Tormes y he engañado al ciego y compadecido al hidalgo; he recorrido los anchos caminos de la Mancha en busca de entuertos que deshacer y he acompañado por esos mismos caminos a mi desventurado señor que se empeñaba en confundir los molinos con gigantes; he cometido adulterio con Madame Bovary y me he suicidado por amor con el joven Werther; yo me he perdido en la niebla de Londres, acompañado del bueno de Watson, resolviendo los tortuosos enigmas que me planteaba el doctor Moriarty; yo he navegado por mares azules en busca de paradisíacas islas y tesoros, y me he emborrachado de melancolía en un atardecer provinciano mientras esperaba, junto a un olmo seco, otro milagro de la primavera; yo he llorado con Aquiles la muerte de Patroclo; he sido un cerdo junto a Circe; he acompañado a Fabricio del Dongo en la batalla de Waterloo; yo me he enamorado con Bécquer y con Pedro Salinas, he escrito los versos más tristes una noche junto a Pablo Neruda y he sido aprendiz de guitarrista con Landero y generoso miliciano con Javier Cercas.

    En una palabra, he sido un lector, he estado lo más cerca de la omnisciente divinidad que puede estar un ser humano, no he conocido un instante de tedio, he multiplicado mi vida en mil vidas distintas.

    Abrir un libro es abrir una puerta en los muros de la cotidianidad: penumbrosos, resbaladizos renglones nos llevan hacia secretas galerías, al huerto por el que pasea Melibea y un joven aparece de improviso persiguiendo un halcón, al geométrico laberinto de Buenos Aires, al cementerio judío de Praga, a un café en la Praça do Comercio, frente al Tajo, donde esperan la llegada del rey don Sebastián, mientras hablan de versos y de herméticas filosofías, Pessoa, Reis y Álvaro de Campos.

    Me he pasado la vida añorando la biblioteca de Alejandría, ese mágico recinto que encerraba todos los libros, y del que todas las bibliotecas no son más que un pálido remedo, y ahora me doy cuenta de que nunca he salido de ella.

    Porque la biblioteca de Alejandría no es más que otro nombre del universo. Para el buen lector no hay rincón en el mundo que no sea un rincón de esa biblioteca: el balcón de mi casa, en Aldeanueva del Camino, los atardeceres de verano; la cafetería del Barnes & Noble
de Union Square, en Nueva York, o la biblioteca de la universidad de Coimbra, no la que refulge de oros y visitan los turistas, sino la otra, más modesta y nutricia; un parque en Avilés, ennoblecido de otoños; el paseo de Cánovas en Cáceres, con sus puestos de libros viejos; la sombra de unos árboles, cerca de una cala solitaria, en Provenza; el Campillo del Mundo Nuevo, en el Rastro; tantas cafeterías que me han visto con un libro en las manos...

    El lector, esté donde esté, tiene siempre a mano billete y pasaporte para el más incitante viaje. Nunca son demasiados los libros, los infinitos libros, los cientos de libros que se publican cada día, porque no están para que los leamos todos, sino para que nunca nos falte dónde escoger.

    La biblioteca de Alejandría, que tiene sucursales hasta en el más modesto quiosco, nos invita perpetuamente a una fiesta, a un interminable festín. Los buenos libros, decía Santiago Rusiñol, hay que leerlos a pellizcos como se comen las ensaimadas.

    La lectura: placer que nunca sacia, banquete al que todos estamos invitados y en el que siempre se encuentra una delicia culinaria para el gusto o el capricho de cada lector.

    La lectura: placer de dioses reservado a los humanos, perpetua incitación a la felicidad.
Abril 2003

sábado, 26 de octubre de 2019

MARATÓN DE LECTURA EN FRANCÉS



Pour fêter le jour de la blibliothèque (le 24 octobre) , les élèves de français de la première année de l´enseignement secondaire du lycée Al-qázeres ainsi que  d´autres lycées de notre région ont participé au II Marathon de lecture en langue française. À cette ocasion, ils ont lu des extraits des B.D d´Astérix et Obélix et de Tintin. Pendant cette matinée les élèves ont réalisé différentes activités en français: jeux, chansons, dessins, puzzles ...
Merci á tous pour votre participation et votre grand enthousiasme

Isabel Molano y Rosa Amarilla
Departamento de Francés
















jueves, 24 de octubre de 2019

DÍA INTERNACIONAL DE LA BIBLIOTECA



   Este año, los encargados de hacer visible esta fecha han sido los alumnos de AA.EE. de 4 ESO, dirigidos y supervisados por su profesor, Paco Morales.
   Nos han deleitado con una obrita, compuesta por ellos mismos, con la que nos han llenado de libros y de sueños. Han recorrido géneros literarios, distintas ramas del saber, han presentado todo tipo de lectores... Nos han hecho reír, nos han conmovido y nos han recordado la belleza de las Bibliotecas, por su continente y, especialmente, por su contenido.
   El entusiasmo con el que han trabajado ha quedado patente en la Biblioteca y nos lo han contagiado a todos.

-  "¿ALGUIEN MÁS QUIERE UN LIBRO?"- preguntaron las bibliotecarias a coro al finalizar la representación.
Si tu respuesta es afirmativa, ya sabes dónde encontrarlo.